PalMal268.jpg

Carta abierta a Valérie

Querida Valérie,


Hoy desperté tarde y triste. Abrí los ojos al anochecer y pensé en ti. Permanecí inmóvil y en silencio hasta que volví a dormir, ¿qué otra cosa podía hacer? Imagino que Michel hizo lo mismo mil veces desde que te perdimos.

Extraño el amor que nunca tuvimos, los besos dulces y los amargos. Tu cabello húmedo después de la ducha sobre mi pecho y tu mirada de niña atenta que escucha mis quejas contra el mundo. Un mundo que no entiendo y al que tú eras capaz de darle sentido con una sonrisa. Extraño tu silencio después de hacer el amor, tú sabes que las palabras siempre sobran entre amantes.

El vecino ha puesto un disco de jazz que me recuerda tu mirada ausente durante aquellas tardes frente al mar, cuando fumabas un porro y yo bebía la última copa de mezcal. El son cubano en la radio también me recordó tus caderas desnudas al bailar, cuando en medio de la pista me incitabas a jugar, a contagiar a los demás de nuestra intimidad.

Querida Valérie, cuando leas esto sabrás que he fracasado. Ahora formo parte de ése ejercito de hombres que solía entristecernos cuando caminábamos del brazo por la ciudad. No queda salvación que no sea el consuelo de volverte a encontrar. Amor es sólo una palabra que media entre dos distancias, no significa nada, pero sería capaz de matar por ser parte de ese espejismo... Ayer seguí a una chica en el metro, frecuentemente encuentro mujeres que se parecen a ti, especialmente aquellas que tienes que mirar dos veces para reconocer su belleza. Usaba jeans, tenis y abrigo negro, llevaba un libro en la mano. Al girarse para verme en la escalera eléctrica te reconocí en su mirada. Aquí se congela la imagen, una polaroid de la pequeña y tonta esperanza que es la posibilidad.

Te necesitamos Valérie... Michel, yo, y todos los hombres que se consumen en silencio, los que fuman en habitaciones vacías por la madrugada, los que estallan ocasionalmente entre el ruido de una fiesta infernal. Todos para quienes la vida no basta. Es terrible despertar con una erección después de soñar contigo y no sentir tu cálida boca lista para tragar el esperma, terrible, también, pensar en ti en cualquier momento del día y desear que entres por la puerta y digas en voz baja: Todo está bien, estaremos bien.

Valérie, tu reinas entre todos los hombres que han fracasado, quienes no tenemos más ambiciones, esperanza ni propósito, vencidos ante nosotros mismos, hemos soñado contigo y todos despertamos desconcertados, sin saber si existes o sólo eres producto del sueño. Pero yo sé que existes, lo siento en mi pulso lento durante las madrugadas, cuando hago el amor con otras mujeres, en el paso del tiempo, como un tic tac que suena al compás de tu coño meciéndose sobre mí.

Hoy abro los ojos hacia un mundo que no entiendo –y que tampoco me interesa–, y espero que suceda, que un día entres por mi puerta y sonrías. Estoy seguro que pasara sin darme cuenta, de forma natural... porque tú eres la mujer más natural que conozco. Te deslizas por la vida como un pez, y cuando llegue el momento preguntaré:

–¿Por qué yo? ¿Qué hice para merecerte?
–Nada -responderás mientras guías mi verga hacia tu entrada.

...Y todo estará bien.


Para Valérie, amor imposible, de la novela Plataforma de Michel Houellebecq

PalMal158.jpg

Lo más nuevo:

Eutanasia Recreativa

Conversación con Luis Alberto Ayala Blanco sobre el libro: La actualidad innombrable, de Roberto...

Read more

La tercera persona

Era como si alguien decidiera por él, como si esa mañana una presencia superior hubiera fijado...

Read more

El vinil como objeto

Conversación en torno al disco en vinil como objeto con Luis Alberto Ayala Blanco, esta platica...

Read more