Un huevo

Sólo queda este huevo blanquísimo a la deriva en el vacío y nada más. Pienso que estoy muerto, pero los muertos no piensan y tampoco sienten este hueco en el pecho cada vez más profundo.

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El final de la fiesta

Alguna vez me preguntaron qué era lo que más disfrutaba de emborracharme y respondí: la cruda. Puede sonar estúpido o masoquista, sin embargo es verdad. Comprendo a mis amigos que cada vez beben menos y evitan prolongar la fiesta: es que le tengo miedo a la cruda, ya no las aguanto, dicen.

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Carta abierta a Valérie

Es terrible despertar con una erección después de soñar contigo y no sentir tu cálida boca lista para tragar el esperma, terrible, también, pensar en ti en cualquier momento del día y desear que entres por la puerta y digas en voz baja: Todo está bien...

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Viejo, borracho y depresivo

El último bar del mundo con su letrero luminoso atrayéndonos como insectos, estábamos a un par de tragos de la felicidad, el entusiasmo, la amistad, el rejuvenecimiento, la fama, la fortuna, las chicas, el amor, el sexo, la poesía, ¡el arte!

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Flores

Me gustan las flores, pero sólo cuando pienso en ellas como mujeres. Descubro mi instinto paternal en ellas, especialmente con las más pequeñas. Me gustan sus colores, sus olores, y por supuesto, cuidarlas. Hay algo de perverso en esta doble posesión, en regarlas y observarlas crecer.

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